lunes, 16 de diciembre de 2013

La profesora Zeneida Rodríguez, productiva en cuerpo y alma

Su disco lleva por nombre
ZENEIDA RODRÍGUEZ, EN CUERPO Y ALMA
Son 11 temas más una información en archivo PDF
La hermosísima voz de Zeneida Rodríguez de su producción En cuerpo y alma deleita y obliga a repensar sobre los valores literarios, musicales, artísticos y docentes del Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador.
Su disco, una vez más, es un bello y profesional trabajo, ejemplo de talento y dedicación.


Además de sus composiciones, presentaciones y grabaciones, Zeneida Rodríguez ha publicado, recientemente, el libro titulado Carlos Ramón Gómez. su vida en canciones, en coautoría con Ángel Vicente Gómez Romero.
Es una biografía, recopilación musical y colección de trabajos, cuya labor de transcripciones musicales estuvo a cargo de Rodríguez a lo que se suma las armonizaciones y adaptaciones en las que contó con la colaboración de César Gómez.
El libro, igualmente, tiene el valor de recopilar muchos textos escritos por el propio Carlos R. Gómez sobre el contexto de composición de los temas y las letras de todas las canciones con sus fechas y créditos.

martes, 25 de octubre de 2011

Carta "imaginaria" de nuestro epónimo José Manuel Siso Martínez

En la celebración del XXXV Aniversario del Pedagógico de Miranda, celebrado el Jueves 20 de octubre 2011, la Dra. Marlene Arteaga Quintero hizo lectura de una carta "imaginaria" de nuestro epónimo José Manuel Siso Martínez, en la que expresó, muy profundamente, lo que significa ser miembro de esta institución educativa desde todas las perspectivas.

"Para celebrar 35 años de travesía, un maestro nos dejó una carta y se las voy a leer".
Marlene Arteaga Quintero.

Estimados docentes, estudiantes, licenciados, técnicos, gente de oficio, que hoy reciben esta misiva, les saludo cordialmente.
 Yo sé que los docentes del Instituto Pedagógico Siso Martínez han hecho un tránsito difícil, pero curiosamente, también, los propios docentes son el camino. Y un camino que con frecuencia debe ser autorrestaurado, autorremozado, y además, debe ser tratado con consideración.
En cada año se ha vertido lo que cada uno puede. De eso, no hay ninguna duda. No se puede pedir más de lo que cada quien está dispuesto a dar, porque el excedente ofrecido podría ser un fruto amargo. Sus estudiantes aprenderán aquí, junto a los docentes, todo lo que se puede ser para alimentar y alimentarse con la cercanía de los otros; aprenderán todo lo feliz que se puede ser cuando se conviertan en maestros; aprenderán, asimismo que se puede estar siempre triste si no se quiere transitar este camino. Así será. Sus estudiantes serán un correlato de su experiencia junto a ustedes.
(Continúa diciendo el autor de la carta)
Quiero recordarles que soy un hombre a quien le embarga el sentido de pertenencia al llamar a éste: “mi Pedagógico”. Es pequeño, sí. Las instalaciones, a veces podrían ser hostiles. Pero es mío. Y todo lo considerado propio termina apropiándose de uno mismo. Y aquí se encuentra, definitivamente, toda la vida que vamos a encontrar al salir y repetiremos afuera esa vida con la fuerza de una pasión incendiaria o con la melancolía del que siempre está a la espera de una profesión distinta. Ustedes, docentes, serán para sus estudiantes un goteo de seducción envolvente.
Yo conocí mucho de la historia de Venezuela y trabajé, todo lo que pude, en una época de oro para formarse en lo social, con una estricta moral y una conducta verdaderamente cívica. Estaba la oportunidad…
Luego, ese mirar a profundidad a mí país, me llevó a conocer la Historia de América, porque quien no ama lo propio, lo defiende y lo conoce de verdad, no puede amar lo que está más allá de sus fronteras. Repito. Primero conocí bien todo lo mío, luego tuve capacidad para ver lo de los otros.
Así fue mi vida, y mis tareas aunque fueron muchas y grandes cerca de los adultos no me alejaron de mi relación con la Educación Primaria. Tal vez no fui el mejor, tal vez sólo me impulsaba la placidez y el recuerdo de mi bella Upata, la “rosa del bosque, rosa de la montaña”. Sí, la misma Upata que también fue amada por Rómulo Gallegos, cuando la describió en la novela Canaima como el pueblo más alegre de todo el Yuruari. Tal vez, digo, fue eso lo que me impulsó siempre. Me impulsaba saber que la vida del docente, como el bosque húmedo o como la montaña de escollos, no es generosa ni respeta a los temerosos, a los tibios, a los asustadizos.
La vida del docente es como esa rosa del bosque y de la montaña que no tiene miedo de vivir siempre al límite. Es una tarea de tiempo completo.
Creo, en definitiva, mis queridos maestros, que el principal deber será educar para la emancipación, para la libertad. Brindar una educación para que nuestros estudiantes sean levantiscos; para que jamás estén bajo la tutela de nadie. Educaremos para que duden y pregunten sobre todo; para que todo lo examinen. Para que  cuestionen, inclusive, lo que yo les digo. De esa forma, nuestros estudiantes nunca caerán en manos injustas, nunca aplaudirán a los villanos.
Al final mi primer sueño, mi más grande objetivo era y sigue siendo trabajar con el pensamiento puesto en una doctrina educativa que promueva una sociedad democrática.
¡Ah! y muchas gracias por usar mi nombre, que si de algo he sabido es de luchar y trabajar.

Se despide con mucho afecto, su amigo,
José Manuel Siso Martínez


lunes, 27 de junio de 2011

La Parranda de San Pedro

La Parranda de San Pedro es una manifestación mágico- religiosa, producto de la fe colectiva de una Venezuela sumida en las tinieblas del coloniaje y del caudillismo.
Surge con la unión de los factores universales y siempre presentes: el amor maternal, la protección paternal y la solidaridad de los miembros de una misma raza. Estos tres elementos se unen para hacer del dolor y la esperanza un símbolo perpetuo del sincretismo de las etnias que han aportado color y amor a un ritual a través de estos últimos doscientos cincuenta años.
“La Parranda de San Pedro es esencialmente reminiscencia. Es, ante todo, y sobre todo, testimonio de una época aguafuerte; basada en la vida y costumbres de una raza en determinada época, espejo por cuyo fondo destilan nítidamente ocurrencias interminables.
La Parranda de San Pedro es negro, lágrimas, gritos en noche sembrada de estrellas y carbón. Es sangre vertida, sangre negra rodando hacia la profundidad de la tierra, desde donde ha de surgir hacia lo alto, prodigio de verticalidad verde, el cuerpo de la caña dulce.
Es ayes que al trocarse en lágrimas servirán de regadío a los surcos de los esclavistas. Es látigo de negreros abriendo carnes inocentes e indefensas. Molinos, bueyes, gritos, maldiciones, hogueras en cuyas brasas arden negros y más negros. Germinan flores y más flores. Alumbran docenas y docenas de ojos blancos... blanquísimos ojos”. Freddy Best González)

La época colonial en venezuela duró trescientos años. Durante esos tres siglos fue formándose poco a poco el modelo venezolano. Fueron años de calma, donde el colonizador hispano pudo prosperar, abonando la tierra con la sangre del aborigen y a regarla con el sudor del negro. 
La Parranda de San Pedro es una manifestación de origen negroide con matices criollos. Un sincretismo cultural producto de la adaptabilidad del negro ante las nuevas y extrañas realidades en que estaba envuelto. 
La Parranda de San Pedro de Guatire es patrimonio cultural del Municipio Zamora y del estado Miranda, en la actualidad el Centro de Educacion Artística (CEA) Andres Eloy Blanco de Guatire creó una escuela de la Parranda de San Pedro, la cual funciona en la sede de la fundacion.


Texto tomado del XX Festival de la Voz Institucional del Pedagógico de Miranda llevado a cabo el 9 de junio de 2011 donde se realizó un homenaje especial a la Parranda de Guatire tomando en cuenta todos sus aportes y contribuciones en el area cultural y educativa.


Todas las fotografías fueron tomadas por Ayling Tovar, Subdirección de Extensión del Pedagógico de Miranda

lunes, 28 de junio de 2010

Dr. Luis Rafael Muñoz Rivero

Dr. Luis Rafael Muñoz Rivero

Ilustre Guatireño, profesor y maestro catedrático que ejerció su magisterio por 55 largos años, desarrollando y perfeccionando las facultades y aptitudes de estudiantes profesionales de la educación. Nace el 14 de febrero de 1927.

Incansable estudioso que logró acumular un record académico docente: en la Escuela Normal Rural El Mácaro, opta y obtiene el título de Maestro de educación de primaria rural, Licenciado en Educación de la Universidad de Río de Piedra en Puerto Rico. En la Universidad Central de Venezuela, obtiene el título de Licenciado en pedagogía y luego incursiona en la maestría en educación mención educación superior, paralelamente realizó numerosos cursos de mejoramiento profesional.

Desempeñó diversos cargos docentes y administrativos, tutor y asesor de proyectos de investigación, fue miembro del Consejo Directivo en el Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio. En la Universidad Central de Venezuela atendió algunos cursos y ejerció cargos docentes y administrativos.

Escritor didáctico, entre otros, por los diversos materiales publicados, tales como:
  • Guías de Estudios y Lecturas de Matemática (1º, 2º y 3º año de Educación Normal) para los cursos y Profesionalización para Maestros no Titulares
  • Guías de Estudio y Lecturas de Evaluación Escolar para los cursos de Profesionalización de Educación Media y Técnica
  • Guías de Estudio y Lecturas de Evaluación del Aprendizaje (Nº 1 y Nº 2) para los Estudios Universitarios Supervisados de la UCV
  • Manual sobre Pruebas del Rendimiento Escolar – Guía para su preparación, ejecución y análisis
Combatiente gremial, luchó por los intereses y reivindicaciones de los educadores, llegando a desempeñar importantes cargos gremiales en la vieja Federación Venezolana de Maestros y en los gremios profesionales universitarios.

Por su destacada labor como educador y sobresalientes cualidades, fue apreciado y estimado por quienes lo conocieron por ser muy humano en sus actos, dio a la patria sus mejores frutos, fue un gran catedrático que transmitió muchas luces a la educación.

martes, 8 de diciembre de 2009

Nuestro epónimo José Manuel Siso Martínez

José Manuel Siso Martínez, había nacido el 28 de julio de 1918 en Upata, la “rosa del bosque, rosa de la montaña” que cantara en sus versos nuestro epónimo. Medio siglo de existencia fue suficiente a Siso Martínez para construir un nombre sólido en la historia educativa del país, pero fueron cincuenta años dedicados al trabajo tesonero, al esfuerzo creador, a la forma intelectual y a la reflexión para comprender a Venezuela. En agosto de 1935 llegó cargado de ilusiones a Caracas, luego de tres días de viaje por la carretera del llano en un desvencijado camión. Pocos meses después moría “el bagre” y concluía así la autocracia petrolera.

El país iniciaba una etapa de agitación social y política y pronto el guayacitano se vio envuelto en “la atmósfera revolucionaria” incorporándose a uno de los partidos democrático-liberales de la época. Pero a la par de su militancia partidista, J.M. Siso Martínez concluye en 1943, paralelamente, estudios de docencia en el Pedagógico de Caracas obteniendo el título de Profesor en Historia y Geografía, y en la Universidad Central de Venezuela el de Doctor en Ciencias Políticas y Sociales.


Comprometido en el proceso que más tarde instauró el régimen democrático, J.M. Siso Martínez debió afrontar la cárcel y el exilio en México de donde regresa en 1958; de vuelta a Venezuela fue Ministro de Educación durante todo el quinquenio 1964-1969. Hizo obra significativa como autor de textos, pero también introyectando el nombre de Venezuela a sus alumnos y creando un cúmulo de ideas pedagógicas que bien pueden valorarse como una doctrina educativa para una sociedad democrática.

El Instituto Pedagógico de Miranda, que lleva el nombre de José Manuel Siso Martínez, es, como su epónimo, un nombre hecho entre las instituciones educativas de Venezuela. Núcleo de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, nuestro Instituto ha empezado a consustanciarse con las energías representativas del estado Miranda, pero en el cuadro de olas nuevas realidades del país, consideramos que requiere de ideas renovadoras que lo eleven a referencia de Alma Mater.


Nuestro Instituto Pedagógico de Miranda posee el recurso humano: docentes, administrativos, de servicio y estudiantes para alcanzar ese sitial. Faltaba un plan de trabajo que orientara las energías y el esfuerzo de la comunidad universitaria, y hoy esta misma comunidad puede elegir y aprobar el PROGRAMA DE ACCIÓN UNIVERSITARIA que estamos proponiendo para avanzar en nuestra tarea de compenetración en la cotidianidad del estado Miranda.


Manuel Carrero

Luis Dominguez Salazar habla del emblema del Siso


En la Revista UPEL Cultura Nº 2 correspondiente a la edición del año 2000 se le realizó una entrevista a Luis Domínguez Salazar, creador del emblema de nuestra Institución y quien fue Director fundador del Departamento de Arte del Instituto Pedagógico de Caracas desde 1972 hasta 1974. Esta entrevista es el único documento histórico sobre la creación de nuestro emblema, de allí su significado y valor para todos los que formamos parte del Pedagógico de Miranda. Próximamente se publicará una entrevista grabada que se le realizó a Luis Domínguez Salazar donde expresó gran cantidad de datos importantes de su vida privada y profesional.


Transcrito textualmente del original.

Los logotipos, tanto el de la Universidad como los de sus núcleos, revisten mayor Importancia por su simbología y representatividad, de la que, oficialmente, se les asigna. Su historia está enraizada con la creación misma de las instituciones. Sin embargo, hemos observado que, en la mayoría de los casos, se ignoran sus orígenes, el nombre de su diseñador, las relaciones intrínsecas que le dan forma, su simbolismo y los elementos que motivaron su creación. Upel Cultural ha tomado la iniciativa de rescatar la historia de los logos de la UPEL. Es importante, para el logro de ese objetivo, la colaboración de quienes puedan aportar datos con relación a este asunto.

En el número anterior, fue publicado un interesante trabajo, de Cristian Sánchez sobre el logotipo del Instituto Pedagógico de Caracas con el que se abrió una serie de sobre el tema. Ahora, es el propio diseñador del signo emblemático del Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez, el artista Luis Domínguez Salazar, quien nos da las claves y nos relata las circunstancias y pormenores que incidieron en su creación.

-¿Cuál es el reto principal para un pintor como usted, que ha cuestionado la pintura decorativa, a la hora de hacer diseños gráficos?

Por lo que usted dice, en mi caso es mucho más arriesgado diseñar que pintar o dibujar. Cuando hago diseño me mantengo siempre en guardia, porque cuando se te conoce por un determinado estilo (figurativo, neo-pop, verista fantástico) la gente espera encontrar algo de ese modo tuyo en los diseños. No comprende que la idea es esencia y que la expresión de la misma es retórica. En mi caso, siempre concibo un diseño como una búsqueda con formas puras, como una aplicación de formas constructivistas.

¿Un ordenamiento de formas y colores aplicados al diseño gráfico hecho por alguien que rinde culto a la pintura expresiva?

Si, así es. Al pensar como diseñador constructivista lo hago con mi mente dramática la que juega a favor de la expresión de sensaciones interiores fruto de intereses psicológicos profundos. Así pues todos mis diseños constructivistas realizados con base en elementos geométricos seriados, los cuales en algún momento explotan para que sobrevenga el caos y lo absurdo asimétrico. Mi portada de la revista LETRAS del Departamento de Castellano y Literatura es un ejemplo de lo primero, mi emblema de CONPROJUPEL (Consejo Nacional de Profesores Jubilados de la UPEL) es un ejemplo de lo segundo. Lo que quiero decir es que mis trabajos gráficos producen una obra sorpresa: constructivista (lo ordenado) por un lado y expresionista (lo que se desmorona) por el otro. Todos mis diseños son ordenamientos que de pronto empiezan a estallar. Hay una sola excepción a esa premisa y es mi emblema para el Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez, donde se respira un aire de ordenación prusiana y no pasa nada.

-¿Le es difícil expresar ideas figurativas a través de algo tan abstracto como el constructivismo?

No, porque mi mente está llena de símbolos. Toda ella es un sistema de símbolos destinados a expresar algo. Cuando diseño ella está en acción. No hay un solo diseño mío que no trate de expresar algo. La simbología de la “colmena” del Pedagógico Siso Martínez es patente. Otras veces el símbolo necesita de alguien que ayude a armar el rompecabezas, como sucede con la fila de bastones del emblema de CONPROJUPEL tras el cual se oculta el enigma edipiano sobre la vejez.

-¿Cómo fue que usted hizo el logotipo del Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez?

A mediados de los años setenta (70) recibí una invitación de los profesores Juan Evangelista Torres y José Tomás Crespo, directivos del recién creado instituto, para intercambiar ideas sobre el enfoque cultural del siso Martínez; sólo una cosa se hizo realidad: el logotipo de la institución que al final terminó siendo el emblema, la “Colmena” que lo identifica. Yo insisto en diferenciar emblema, de logotipo, aunque ahora por moda se le dice logotipo a todo. Logotipo es distintivo peculiar de una institución formado por letras mientras que emblema es cualquier forma gráfica que represente dicha institución, logotipo es el de UPEL CULTURAL donde dos de las letras L alteran por completo el orden del letrero.

Así pues, ante la invitación del Siso Martínez y siendo como soy un hombre que se divierte con su trabajo, puse manos a la obra, ejecuté y entregué el diseño pedido a sus autoridades. La “Colmena” que todos conocen. Pero con el tiempo ocurrió lo que ha ocurrido con la mayoría de los autores de logotipos de la UPEL, la gente se olvidó de ellos. Así andaban las cosas cuando a fines de los 90 estando yo de visita en el Siso Martínez, manifesté mi extrañeza, frente a un grupo de profesores, por aquella pérdida de memoria, felizmente la profesora Aideé Infante, subdirectora de Extensión de ese pedagógico, se ocupó de subsanar la falta, para lo cual me invitó a hablar del tema ante un público de profesores y alumnos durante la semana aniversaria. Desde entonces todos saben quién es el autor de la “Colmena” que identifica al Pedagógico Siso Martínez.

-¿Por qué una colmena, qué significa ese símbolo?

Colmena es el signo de la abeja y ya desde los egipcios a ambos se les vincula con la idea de laboriosidad y creación de riqueza (espiritual en este caso) gracias a la producción de miel. Estaban en lenguaje jeroglífico asociados a los nombres reales. En Grecia la colmena era emblema de trabajo y obediencia. En el arte cristiano de la Edad Media, la colmena es el símbolo de María, que alberga en sí toda la dulzura. Según una vieja tradición las abejas no producen ellas mismas sus crías, sino que las recogen de sus flores, por eso en la Edad Media simbolizaban la inmaculada concepción de María. En mi emblema del Pedagógico Siso Martínez, la colmena está vista por dentro, con un corazón blanco que simboliza la luz en medio de la oscuridad del lugar donde están las abejas. Acaso por aquello de que estas casas nuestras de estudios ahuyentan las sombras. O porque son la manifestación de la moralidad y la intelectualidad. De la energía creadora, de la energía cósmica.

La luz de la “Colmena” y las demás luces están contribuyendo a crear cultura que es lo único que hace a la gente hablar y pensar. Después de todo la cultura es lo único por lo que vale la pena vivir.

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jueves, 22 de octubre de 2009

Discurso de María Waleska Méndez, en ocasión de la celebración del XXXIII Aniversario de la Institución



Buenas tardes, un respetuoso y afectuoso saludo a nuestras máximas autoridades.

Director-Decano, Manuel Reyes; Subdirectora de docencia, Profesora Carmen Zapata; Subdirector de Investigación y Postgrado, Dr. Jose Peña; Subdirectora de Extensión, Ingeniera Marina Martus de Andrade; Secretaria, María Esperanza Pérez.

Personal docente, estudiantes, amigos del personal administrativo, de servicio, sindicato y cajas de ahorro. 

La semana pasada recibí una llamada muy gratificante de los licenciados Irábert López Quintero y Mavis Galindo Zanella, pertenecientes a la Oficina de Información y Relaciones Publicas, para que les hiciera llegar mi sentir como miembro del personal administrativo jubilado, todo como parte de la agenda correspondiente, en la ocasión de estar de plácemes esta comnunidad educativa, que en su diario quehacer, y sin pausa, arriba a un exitoso treinta y tres aniversario de creación.

Comparto el júbilo. ingresé muy joven, como auxiliar de biblioteca, cuando eramos chiquiticos y pertenecientes al Ministerio de Educación y con la identificación de “Instituto Pedagógico del Este” (IUPE). 
 
Aquí en la calle 8 de la Urbina. eramos módulo I y II. En ese entonces finalizaba su mandato la Dra. Virginia Arraíz, quien le entregó a la Lic. Adela Muñoz de Liendo, que a muy juicio fue una de las gestiones más progresista que conocí, mujer dinámica, de carácter fuerte y decidido, de gran calidad humana y muy respetuosa con sus subalternos. Ella estuvo dos perìodos ininterrumpidos y dio a conocer, a través de los medios de comunicación social, la calidad de la enseñanza, la facilidades de ingreso y la excelencia de su personal docente.

En ese periodo todos trabajamos con gran entusiasmo, como una gran familia. Permamentemente en el auditorio, al que llamaban salón rojo, llegaron invitados muy brillantes a conferencias, foros, charlas y actos culturales. Entre estos talentos recuerdo la visita del rector de la Universidad Pedadgógica de Bogotá, la del profesor Felix Adams, creador de la Universidad Nacional Abierta (UNA), el profesor Jesús Rosas Marcano, el profesor Federico Brito Figueroa, el Capitan de navío Bernardo Jurado Toro, historiador y gran orador, el Dr. Luis Alberto Machado, los hermanos Siso, hijos de nuestro epónimo y otras grandes personalidades que prestigiaron con su presencia a nuestra alma mater.

Durante la gestión de la profesopr Adela Muñoz de Liendo fue creada la Galería de Directores en la Institución.

También con el apoyo del profesor Tomás Gilberto Moreria se fundó la extensión de Río Chico y posteriormente la de Nueva Cúa, con la intervenciòn de la profesora Cristina Guevara.

Tan pronto como la Directora Adela asumió su gestión ubicó a la profesora Magaly Hurtado, quien además era periodista, para encargarse de la Oficina de Información y Relaciones Publicas, ésta solicitó mi traslado y allí comencé a aprender todo lo relacionado con esta maravillosa actividad.

Casi sobre la marcha comencé a tomar clases de protocolo y relaciones públicas en diferentes entes privados: Colegio de Relacionistas Públicos, del cual soy miembro, Colegio de Internacionalistas de Venezuela y organismos gubernamentales: Ministerios de Relaciones Interiores y Exteriores, Escuela de Altos Estudios Militares, a los cuales asisitió el Lic, José Elias Tovar, donde estudiamos ceremonial de estilo, cursos dictados por el general Infante Betancourt, Jefe de Información y Relaciones Publicas del Ministerio de la Defensa.

Todos estos estudios me los financió mi querido Pedagógico de Miranda. con el apoyo de la profesora Adela Muños de Liendo, la doctora Magaly Altuve y la profesora Gisela Herrera, a quienes siempre le estaré agradecida.

En la gestión de la profesora Gisela Herrera fuimos varios miembros de otros pedagógicos a realizar un curso intensivo con la anterior Directora de Comunicación y Relaciones Corporativas de la sede Rectoral, doctora Etna de Fabre de Marchán, quien terminó de consolidar mis conocimientos de protocolo y relaciones públicas, donde obtuve la credencial de edecán de protocolo, igualmente fui galardonada con la condecoración Profesor Luis Beltrán Prieto Figueroa.

En mi tránsito de 23 años por esta institución tuve la dicha de atender la primera promoción de profesores, la cual fue de dos alumnos. Pasado algún tiempo viví una expreriencia única en la iglesia de San Francisco, la misma donde le dieron el título de libertador a Simón Bolívar, allí atendí el Acto de la Firma de todos los pedagogicos del país y de los Institutos Oficiales de Formación Docente, evento al que se le dió el nombre de Consolidación de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, esto ocurrió el 27 de junio de 1988. Así crecimos y llegamos a formar parte del sistema de educación superior.

Luego con la doctora Magaly Altuve y el Rector Gabriel Zambrano Chaparro de la UPEL, hoy desaparecido, viví la toma del edificio Mirage y posterior adquisición legal. Fue tanta la expansión que posteriormente se adquirió un nuevo edificio con pàsarela anexa para facilitar el paso de la comunidad de un modulo a otro. Esto fue con la gestión de nuestro querido Director-Decano Manuel Reyes Barcos, acto en el cual fueron bendecidas las instalaciones.
Todos estos años transcurridos enriquecieron mi vida por tanto logros alcanzados por el pedagógico, por el afecto que conseché de todos los gremios y no podía faltar algún que otro agravio hoy olvidado.

Un recuerdo fervoroso a la memoria de aquellos que nos precedieron en la partida, eximios, valiosos y jóvenes profesores que tenían aún tanto para dar. Muchos administrativos y amados obreros ¿quién no lloró la partida del Lic. Jose Inatti, de nuestro amado poeta Mauro Ávila y nuestro inolvidable Antonio Azuaje? Que en paz descansen.

El mas excelso saludo a los que son la razón de ser y la vida de este pedagógico: !!!!sus estudiantes!!!!!, que en el día a dia de su asistencia son impulsados con mística y altos deberes por la excelencia de sus docentes, trabajando con dignidad, unidos todos en armonía, con el hermoso ideal del saber y de la libertad. !!!!!!no permitamos que nos quiten el Pedagógico de Miranda!!!!!

Aparte de un recuerdo material otorgado por el Ministerio del Trabajo con el apoyo solidario del actual director obtuve la condecoración Orden Mérito al Trabajo, oden que me fue conferida antes de mi jubilación. Llevo a cuesta ya, la tercera edad, pero conmigo cargo un tesoro: la amistad incondicional y el afecto cultivado en todos estos años de la profesora Magaly Hurtado; la licenciada Leyda de Azuaje, mi jefa y profesora de biblioteca; de Lesbia Montero; de la profesora Olga Flores; del señor Enrique Galindo, Hilda Rivas, Ayly Peña, Jehnny blanco y mi amado e inseparable licenciado José Tovar. Yo los llamo mi clon del amor, permanentemente nos mantenemos unidos, somos como una querida extensiòn de nuestra familia, significan para mi y para todos ellos la creencia en la amistad como un valor imperecedero.

Doy gracias a Dios cada día por mi ingreso en este el Pedagógico José Manuel Siso Martínez, por ayudar a realizarme profesionalmente, por tantas palabras de amistad y por tantos sentimientos compartidos.

El Padre Todopoderoso haga llover muchas bendiciones, muchos recursos, logros en sus extensiones y que la paz, la tolerancia y el respeto imperen en todos sus ambientes.

En el fondo de nuestro corazón cantaremos cumpleaños feliz a nuestro pedagogico que hoy cumple sus 33 años.

Que viva la UPEL

Gracias, los quiero mucho.
María Waleska Méndez